Aunque ya tengo 21 años (un 2 y un 1), sigo sin entender el despampanante mundo de las corridas de toros. No lo entendía en mi niñez, cuando veía a mi abuelo emocionadísimo viéndolas por TV, ni ahora, después de que José Tomás hiciera una gran faena en Las Ventas hace un par de días.
Los aficionados a los toros vibran de emoción cuando un hombre (por lo general) vestido con una especie de traje de buzo, pero en amarillo y con unas lucecitas ridículas, juega a esquivar a un morlaco con un trozo de tela roja en el centro de la plaza. Es muy absurdo. Y encima, se mata a un animal por placer, por divertimento de una multitud. Y a la gente le gusta eso. Al más puro estilo Gladiator.
Intento comparar esto con el fútbol: ambas cosas mueven millones de euros; mueven a determinadas masas de población; los protagonistas son hombres (otra vez, por lo general), pero en una se va detrás de una pelota y, en la otra, se mata a un animal que, desde que nació, está condenado... Los futbolistas escogen su futuro, su vida, su camino... deciden dedicarse a esto... los toros nacen y se tienen que joder para que un hombre vestido con una especie de traje de buzo, pero en amarillo y con unas lucecitas ridículas, le provoque con un trozo de tela roja en el centro de una plaza.
Y la gente grita.
Emoción.
Fervor.
No soy una persona cerrada... pero es que aún no lo entiendo. Pero se ve que José Tomás es lo más.
Andrea
PD. Gracias, Raúl!!
No comments:
Post a Comment